Ligamento cruzado posterior

El ligamento cruzado posterior está ubicado, como su nombre lo indica, en la parte de atrás de la rodilla, es uno de los 4 principales ligamentos que estabilizan la rodilla. Su función es estabilizar el movimiento de la tibia hacia atrás, estableciendo un tope fisiológico. También estabiliza el movimiento rotacional de la tibia, pero es función secundaria.

CAUSAS y SÍNTOMAS

Este ligamento se lesiona con traumatismos de alta energia al hacer deportes de contacto, especialmente cuando la rodilla se extiende de más (hiperextension) o cuando la rodilla doblada recibe un golpe directo de frente en los accidentes automovilísticos o de motocicleta.

Es común que la lesión de este ligamento se acompañe de lesiones en otros ligamentos (lesiones multiligamentarias) o estructuras internas de la rodilla (meniscos y cartílago) por el mecanismo de alta energía que lo lastima, de manera excepcional se presenta de manera aislada.

El paciente experimenta dolor y la rodilla se inflama interrumpiendo de manera inmediata la actividad deportiva o bien la realización de los movimientos de la articulación de manera normal y libre. Al momento de la lesión es común que el paciente refiera haber escuchado o sentido un “chasquido” dentro de la rodilla.

El manejo inicial siempre debe de ser reposo, hielo, inmovilización y elevación de la rodilla. Habitualmente el proceso de reposo e inmovilización requiere 4 semanas y posteriormente se realiza una revaloracion médica con la finalidad de establecer el grado de lesión del ligamento cruzado posterior.

Estudio de imagen

Las radiografías y en especial la resonancia magnética nuclear de rodilla juegan un papel importante en la decisión del tratamiento de este tipo de lesiones pero no es determinante. La evaluación médica y en especial la sensación de inestabilidad residual será lo que determine el tratamiento definitivo.

Diagnóstico

Existen 3 grados de lesión de este ligamento y sólo el médico especializado y habituado con este tipo de lesiones puede dar una opinión con certeza. Es importante diagnosticar si se acompaña de otras lesiones ligamentarias o bien es aislada. La ruptura del ligamento cruzado posterior a veces produce que la rodilla se sienta “floja” o que “baile”, especialmente cuando se asocia a lesiones de los ligamentos colaterales o del cruzado anterior. Las lesiones grado I y II no traducen en inestabilidad importante, por lo que pueden ser manejadas con un buen programa de fortalecimiento del músculo cuádriceps. Cuando a pesar de ésto, la rodilla se sigue sintiendo inestable, se considera el tratamiento quirúrgico de reconstrucción.

Tratamiento

La única indicación quirúrgica de primera elección para el tratamiento de una lesión de ligamento cruzado posterior, es la lesión multiligamentaria (afección de 2 o más ligamentos de la rodilla), ya que se encuentra comprometida de manera importante la estabilidad de la rodilla.

Siempre el tratamiento de este tipo de lesiones debe acompañarse de un plan de terapia física de rehabilitación protocolizado con la finalidad de obtener el mejor desenlace clínico. La recuperación de este tipo de lesiones es tardada y conlleva tiempo para ir logrando metas en la cicatrización y fortalecimiento de los músculos. Habitualmente el paciente se reincorpora a actividades deportivas después de 18 meses de evolución.